En esta nueva entrada del blog nos planteamos si los vinos de este singular paraje podrían constituir una alternativa a unos vinos que nos apasionan, los vinos de Borgoña.

Nos gustan los vinos singulares, con personalidad, en el caso de los tintos, más bien ligeros, perfumados y muy ágiles a la hora de beber. En el caso de los blancos, solemos buscarlos para comer y dada su versatilidad, los combinamos con los más diversos platos, encontrando a veces armonías maravillosas.

En el Jura, parte de estas premisas se cumplen y esto se une a que gran parte de los productores que visitamos trabajan de acuerdo a la filosofía de los "vinos naturales" en donde los aditivos son los menos posibles y se consiguen productos vivos, vibrantes y muy digestivos. Si además contamos con una relación calidad/precio impresionante, estamos ante la alternativa perfecta.


La botellas típicas del Jura, mejor en magmun...

El Jura se encuentra situado en el extremo oriental de Francia, cercano ya a Suiza. Esta localización permite un paisaje verde, muy verde, en el que se alternan los prados donde pastan las vacas de la raza Montbeliarde, productoras de leche para el mítico queso de Comté, y espesos bosques de hoja caduca que nos ofrecen una imagen bellísima. Entre tanto, hay espacio para el cultivo de la vid, que aquí es de aspecto salvaje y perfectamente integrada en el entorno. Los suelos suelen ser principalmente arcillo-calcáreos, y la caliza típica es del periodo Jurásico.

Una plaza de Arbois.


El paisaje verde, con la caliza Jurásica siempre presente.

Nos hicieron disfrutar.

 

Su cercanía con la Borgoña hace que sus suelos sean similares, y que las variedades típicamente borgoñonas sean plantadas también allí. De esta forma nos encontraremos con la Chardonnay y la Pinot Noir que producen vinos en algunos casos muy interesantes, pero es en las variedades autóctonas entre las que se encuentran, Poulsard, Trousseau y Savagnin donde apreciamos toda la singularidad de la zona:

La Poulsard, también llamada Ploussard en algunas zonas, es una variedad de grano grueso con poca intensidad colorante y que normalmente produce unos vinos ligeros de un bello color rojo que tiende al naranja, muy perfumados, con una boca ágil, golosa y cargada de matices.

La Trousseau o Bastardo es mucho menos habitual y produce unos vinos normalmente más estructurados y tánicos, con una aromática más frutosa y común, pero con un registro muy diferente al Ploussard a la hora de armonizar con comida.

La Savagnin, al igual que la Ploussard, es una variedad de grano grueso que transmite como ninguna las características de los diferentes suelos y que goza de una gran acidez y una bella estructura cristalina. Su máxima expresión la alcanza en los Vin Jaune, donde una crianza sobre velo actúa de forma casi mágica sobre el vino.

La experiencia fue que con estos tintos ligeros y de baja graduación alcohólica se disfruta de lo lindo, y que además son muy versátiles. Parar en una de las múltiples áreas de recreo y disfrutar de las terrinas, embutidos y quesos de la zona acompañados de estos vinos te saca una sonrisa y te invita a contemplar el paisaje, con Château Chalon al fondo, las viñas, los prados y pensar que todo va bien, que todo está en su sitio.


Comer con un buen vino, disfrutando de esta imagen no tiene precio.
Château-Chalon.

Los blancos quizás son más nocturnos, de reflexión, la decadencia de la noche en contraposición con el brillo de estos vinos, una cena más elaborada y una larga sobremesa de risas y momentos inolvidables.