Domaine Leflaive
Domaine Leflaive: historia, vinos y viñedos de una referencia de Borgoña
Domaine Leflaive es uno de los grandes nombres del vino blanco de Borgoña y una referencia imprescindible para entender Puligny-Montrachet. Su historia está ligada a algunos de los viñedos más prestigiosos de la Côte de Beaune, a la figura de Anne-Claude Leflaive y a una filosofía de trabajo que convirtió al domaine en uno de los grandes impulsores de la biodinámica en la región.
Nosotros trabajamos directamente estos vinos desde hace años y hemos tenido la oportunidad de probar muchísimas añadas y prácticamente toda la gama. Desde los vinos del Mâconnais hasta los grandes crus de Puligny-Montrachet, hay una identidad reconocible que explica por qué Leflaive mantiene semejante prestigio generación tras generación.
Y hay algo que comprobamos constantemente: son vinos que gustan muchísimo. Más allá del nombre, existe una combinación de precisión, profundidad y personalidad que aparece en distintos niveles de la gama.
Domaine Leflaive y Puligny-Montrachet
Hablar de Leflaive es hablar inevitablemente de Puligny-Montrachet, uno de los pueblos fundamentales de la Côte de Beaune y uno de los grandes territorios del Chardonnay.
La construcción del domaine moderno está especialmente vinculada a Joseph Leflaive (1870-1953). Ingeniero de formación y procedente de una familia establecida desde hacía generaciones en la zona, fue consolidando durante las primeras décadas del siglo XX un patrimonio de viñedos extraordinario.
Con el tiempo, Domaine Leflaive pasó a reunir parcelas en algunas de las denominaciones más importantes de Puligny-Montrachet.
Entre sus grands crus encontramos:
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Montrachet
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Chevalier-Montrachet
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Bâtard-Montrachet
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Bienvenues-Bâtard-Montrachet
Y entre sus premiers crus destacan:
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Les Pucelles
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Clavoillon
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Les Folatières
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Les Combettes
A ellos se añaden Puligny-Montrachet village, Bourgogne Blanc y diferentes proyectos desarrollados posteriormente fuera de Puligny.
Lo que distingue a Leflaive no es solamente poseer grandes viñedos. Borgoña está llena de propiedades con parcelas excepcionales. Lo importante es la continuidad de una determinada forma de interpretar esos lugares.
Después de probar muchas referencias de la casa, esa diferencia se aprecia especialmente cuando se catan varios vinos juntos: cada climat mantiene su personalidad, pero existe un hilo conductor entre ellos.
Los grandes viñedos de Domaine Leflaive
La jerarquía de Borgoña alcanza su máxima expresión en los grands crus, y Domaine Leflaive tiene presencia en cuatro de los más importantes para Chardonnay.
Montrachet
Montrachet Grand Cru es la referencia más escasa del domaine.
Domaine Leflaive adquirió su parcela en 1991 y produjo su primera añada en 1992. Se trata de apenas 0,08 hectáreas, unos 800 m², por lo que la producción es extraordinariamente pequeña.
Es un vino excepcional incluso dentro de una gama en la que prácticamente todo se produce en cantidades limitadas.
Chevalier-Montrachet
Chevalier-Montrachet es probablemente uno de los nombres más asociados a Leflaive.
El domaine trabaja alrededor de 1,8 hectáreas distribuidas entre varias parcelas. Es un vino que suele destacar por su profundidad, tensión y extraordinaria capacidad para evolucionar en botella.
Es también una de las referencias que mejor permiten entender hasta dónde puede llegar el Chardonnay de Puligny-Montrachet.
Bâtard-Montrachet y Bienvenues-Bâtard-Montrachet
Bâtard-Montrachet y Bienvenues-Bâtard-Montrachet completan los grands crus del domaine.
Bâtard suele ofrecer una expresión más amplia y poderosa, mientras que Bienvenues puede combinar profundidad con una sensación especialmente elegante y envolvente.
Evidentemente, estas descripciones son orientativas. En Borgoña la añada, la parcela y la evolución de cada botella siempre terminan teniendo la última palabra.
Les Pucelles, Clavoillon, Folatières y Combettes
Los premiers crus de Domaine Leflaive tienen tanta importancia para entender la casa como sus grands crus.
Les Pucelles es probablemente el más conocido. Situado junto a la zona de grands crus, es uno de los premiers crus de Puligny-Montrachet con mayor reputación y capacidad de guarda.
Para nosotros es además una referencia especialmente interesante dentro de la gama. Cuando pruebas distintos Leflaive a lo largo de los años, Pucelles aparece muchas veces en ese punto en el que todavía hablamos de premier cru pero la profundidad del vino empieza a acercarse claramente a otro nivel.
Clavoillon tiene una relación todavía más estrecha con el domaine. Leflaive posee la inmensa mayoría de este climat, hasta el punto de que prácticamente se identifica con la casa.
También fue un lugar importante para los primeros trabajos y ensayos de viticultura biodinámica de Leflaive.
Les Folatières y Les Combettes completan una colección de premiers crus que permite observar perfectamente una de las cosas más fascinantes de Borgoña: cómo cambia un Chardonnay cuando cambia el lugar del que procede, incluso aunque las parcelas se encuentren relativamente cerca unas de otras.
Anne-Claude Leflaive y la biodinámica
No se puede explicar Domaine Leflaive sin hablar de Anne-Claude Leflaive.
Anne-Claude asumió progresivamente la dirección del domaine a partir de 1990 y terminó convirtiéndose en una de las figuras más influyentes del vino borgoñón contemporáneo.
Uno de sus grandes legados fue la apuesta por la viticultura biodinámica.
Hoy hablar de biodinámica en algunas de las grandes propiedades de Borgoña puede resultar relativamente normal. En los años noventa no lo era.
Leflaive fue uno de los domaines que demostraron que este tipo de viticultura podía aplicarse a algunos de los viñedos más prestigiosos y valiosos de la región.
El objetivo no era simplemente eliminar productos químicos de síntesis, sino trabajar la viña como un ecosistema completo, prestando especial atención al suelo, la biodiversidad y el equilibrio natural de la planta.
Con el tiempo, esta filosofía se convirtió en una de las señas de identidad de Domaine Leflaive.
Cómo se elaboran los vinos de Leflaive
El trabajo en bodega busca acompañar al viñedo más que imponer un estilo sobre él.
La vendimia es manual y las decisiones se toman teniendo en cuenta las características de cada parcela y de cada añada.
En términos generales, la elaboración incluye prensados largos y suaves, desfangado y fermentaciones alcohólica y maloláctica. Los vinos pasan posteriormente por una crianza en barrica seguida de un periodo adicional en depósito.
La proporción de madera nueva se mantiene relativamente controlada incluso en los grandes vinos.
Eso es importante.
Cuando pruebas un gran Leflaive, la barrica no debería convertirse en protagonista. Lo interesante está precisamente en la textura, la profundidad y la expresión del viñedo.
Las fichas más recientes muestran además una evolución del trabajo de crianza. En varios grands crus de la añada 2024, por ejemplo, aparecen 12 meses en barrica seguidos de unos 10 meses sobre lías finas en depósito.
El domaine ha ido revisando también diferentes aspectos técnicos a lo largo de los años, desde el manejo del oxígeno hasta los trasiegos y los sistemas de cierre.
Desde la añada 2014 utiliza tapones Diam, un cambio relevante para mejorar la regularidad en la evolución de los vinos.
El Mâconnais: otra forma de descubrir Leflaive
Una de las partes de la gama que más nos gusta explicar es el trabajo de Leflaive en el Mâconnais.
El proyecto comenzó en 2004, durante la etapa de Anne-Claude Leflaive, con la adquisición de viñedos en Verzé.
A partir de ahí se desarrolló una gama que incluye Mâcon-Verzé y vinos procedentes de parcelas concretas como Les Chênes y Le Monté, además del trabajo realizado posteriormente en Pouilly-Fuissé.
Para nosotros tiene mucho sentido porque demuestra que Leflaive no empieza y termina en botellas extremadamente exclusivas.
Los vinos del Mâconnais son una forma mucho más accesible de acercarse al trabajo de la casa.
Y por nuestra experiencia funcionan muy bien.
Hemos probado muchas botellas a lo largo de los años y estos vinos permiten reconocer una parte de la precisión y de la filosofía de Leflaive sin pretender ser una versión económica de Chevalier-Montrachet o de Les Pucelles.
Son otra expresión, de otro territorio.
Precisamente ahí está su interés.
Domaine Leflaive, Domaines Leflaive y Esprit Leflaive
También conviene distinguir las diferentes líneas que existen actualmente alrededor de la casa.
Domaine Leflaive representa fundamentalmente el patrimonio histórico de Puligny-Montrachet.
Domaines Leflaive está asociado especialmente al desarrollo de los viñedos del Mâconnais.
Y Esprit Leflaive, iniciado con la añada 2018, permite a la casa trabajar también con uvas procedentes de otras denominaciones de Borgoña. Dentro de esta gama encontramos vinos de lugares como Chablis, Pouilly-Fuissé, Corton-Charlemagne o incluso algunas denominaciones tintas.
Es una expansión interesante porque permite llevar la interpretación de Leflaive a otros terroirs sin confundirlos con las parcelas históricas del domaine.
Domaine Leflaive y Olivier Leflaive no son la misma bodega
Es una confusión bastante habitual por compartir apellido, pero Domaine Leflaive y Olivier Leflaive son bodegas diferentes.
Olivier Leflaive pertenece a la familia y trabajó en el domaine antes de desarrollar su propio proyecto junto con su hermano Patrick en los años ochenta.
Existe, por tanto, una relación familiar e histórica, pero Olivier Leflaive no forma parte de Domaine Leflaive y sus vinos no deben confundirse.
A partir de ahí, cuando hablamos simplemente de Domaine Leflaive nos referimos a la propiedad histórica de Puligny-Montrachet asociada a Joseph, Vincent, Anne-Claude Leflaive y sus sucesores.
La nueva etapa de Domaine Leflaive
Tras la muerte de Anne-Claude Leflaive en 2015, Brice de La Morandière, bisnieto de Joseph Leflaive y sobrino de Anne-Claude, tomó la dirección de la propiedad.
En 2017 llegó Pierre Vincent, procedente del Domaine de la Vougeraie, iniciando otra etapa importante en la evolución técnica de la casa.
Entre 2017 y 2022 se desarrolló además una profunda renovación de las instalaciones. La nueva cuverie se utilizó por primera vez para la añada 2022.
La crítica ha recibido muy bien los vinos de esta nueva etapa y ha destacado especialmente su precisión y tensión.
Desde enero de 2025 la dirección técnica corresponde a Amandine Brillanceau, ingeniera agrónoma y enóloga con experiencia previa en Louis Jadot y en otros proyectos internacionales.
Esto convierte al Domaine Leflaive actual en una combinación bastante interesante entre continuidad y evolución.
La filosofía iniciada décadas atrás permanece, pero la casa sigue revisando viticultura, crianza, instalaciones y adaptación al cambio climático.
También continúa desarrollando proyectos de biodiversidad y agroforestería tanto en Puligny como en el Mâconnais.
Qué vinos de Leflaive elegir
Una de las ventajas de conocer buena parte de la gama es que no creemos que haya una única puerta de entrada.
Quien quiera descubrir el trabajo de Leflaive puede empezar perfectamente por Mâcon-Verzé.
Después, Puligny-Montrachet village permite acercarse al territorio histórico del domaine.
Entre los premiers crus, Clavoillon tiene muchísimo interés por su relación casi exclusiva con la propiedad, mientras que Les Pucelles representa uno de los grandes vinos de la casa incluso sin llevar la clasificación de grand cru.
Folatières y Combettes permiten seguir profundizando en las diferencias entre los distintos climats.
Y después aparecen los grands crus: Bienvenues-Bâtard-Montrachet, Bâtard-Montrachet, Chevalier-Montrachet y Montrachet.
No creemos que sea necesario llegar a la parte más alta de la pirámide para entender por qué Leflaive es especial.
De hecho, después de haber trabajado y probado estos vinos durante años, una de las cosas que más valoramos es precisamente comprobar cómo cambia el nivel de profundidad pero se mantiene una identidad reconocible a lo largo de la gama.
Domaine Leflaive hoy
Hay productores cuya reputación depende casi exclusivamente de su historia.
No creemos que sea el caso de Leflaive.
La historia importa muchísimo: Joseph Leflaive, Puligny-Montrachet, Anne-Claude, la introducción de la biodinámica y el extraordinario patrimonio de viñedo forman parte inseparable de la identidad del domaine.
Pero lo relevante es que la casa continúa evolucionando.
La expansión hacia el Mâconnais, la nueva cuverie estrenada en 2022, la llegada de una nueva dirección técnica y los proyectos relacionados con biodiversidad muestran un domaine que no vive solamente de su pasado.
Desde nuestra experiencia trabajando directamente los vinos y habiendo probado muchísimas botellas y añadas, lo que más nos interesa de Leflaive es precisamente eso.
Puedes empezar con un Mâcon, continuar con Puligny y terminar ante uno de los grandes crus históricos de la Côte de Beaune. Los vinos son completamente diferentes en escala y complejidad, pero existe un hilo conductor.
Y probablemente ahí esté la mejor explicación de por qué Domaine Leflaive sigue siendo uno de los grandes referentes del Chardonnay y del vino blanco de Borgoña.