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La Brancellao, también conocida como Albarello, Brancello, Brancellán o Serradelo, es una variedad de uva tinta autóctona de Galicia que ha pasado de estar al borde de la extinción a convertirse en una de las castas más valoradas por su capacidad para expresar con sutileza y complejidad el carácter atlántico de los viñedos gallegos.
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La Brancellao, también conocida como Albarello, Brancello, Brancellán o Serradelo, es una variedad de uva tinta autóctona de Galicia que ha pasado de estar al borde de la extinción a convertirse en una de las castas más valoradas por su capacidad para expresar con sutileza y complejidad el carácter atlántico de los viñedos gallegos.
Aunque durante siglos fue una de las variedades principales en la región, su cultivo se vio drásticamente reducido a partir del siglo XIX debido a su vulnerabilidad al oídio. En los últimos años, sin embargo, viticultores comprometidos con la recuperación de variedades tradicionales han rescatado esta uva del olvido, dándole una nueva vida en zonas como Ribeira Sacra, Ribeiro, Valdeorras y Rías Baixas.
La Brancellao fue durante generaciones una casta muy presente en las laderas y bancales de Galicia, adaptada al clima húmedo, al terreno en pendiente y a los suelos graníticos y franco-arenosos. Sin embargo, tras la aparición del oídio y otros desafíos fitosanitarios en el siglo XIX, fue sustituida por variedades más productivas o resistentes como la Mencía o la Garnacha Tintorera.
Afortunadamente, su perfil aromático y su valor en coupages la han mantenido viva en algunas zonas, y hoy en día forma parte del patrimonio enológico que define la nueva identidad del vino gallego.
Desde el punto de vista agronómico, la Brancellao es una variedad difícil de cultivar, lo que contribuye a su carácter exclusivo. Presenta brotación y maduración tardías, con un rendimiento bajo pero constante. Es muy sensible al oídio, a los ácaros y al corrimiento de flor, especialmente en años lluviosos. Por otro lado, ofrece una buena resistencia al mildiu y al desarrollo de botritis, cualidades clave en un entorno de pluviometría elevada como el gallego.
Sus racimos son medianos y sueltos, de forma alargada, con uvas pequeñas y elipsoidales, cubiertas por un hollejo grueso y oscuro con abundante pruina. La pulpa, sin pigmentación, es jugosa y poco consistente, lo que favorece una vinificación fina y aromática.
La cepa, de vigor medio y porte tendido, se adapta especialmente bien a suelos graníticos bien drenados, donde puede mostrar toda su expresión varietal.
La Brancellao da lugar a vinos con una identidad muy marcada, tanto en coupage como en monovarietal. Es habitual encontrarla combinada con otras castas gallegas como Caíño Tinto, Sousón o Mencía, a las que aporta mayor complejidad aromática, carnosidad y volumen en boca. No obstante, su vinificación por separado se está convirtiendo en una tendencia al alza, gracias a la creciente valoración de su perfil expresivo y elegante.
Los vinos de Brancellao suelen presentar un color rojo cereza o rubí de intensidad media, a veces más cubierto si hay crianza en barrica. Aromáticamente, destacan por sus notas limpias e intensas de frutos rojos silvestres (grosellas, frambuesas, fresas del bosque), flores secas (violeta, lavanda) y una sutil mineralidad que remite al suelo de origen. En algunos casos, especialmente tras paso por madera, aparecen toques especiados, ahumados o de sotobosque.
En boca, son vinos de estructura media a alta, con una acidez fresca muy bien integrada, taninos finos y textura sedosa. El final suele ser largo y jugoso, con un retrogusto mineral muy característico de los viñedos atlánticos. Gracias a su equilibrio natural entre frescura y profundidad, los Brancellao envejecen bien, ganando complejidad con el tiempo sin perder vivacidad.
Por su elegancia y frescura, los vinos elaborados con Brancellao maridan a la perfección con la cocina de producto, especialmente platos que requieren un vino con estructura pero sin exceso de peso. Son ideales para acompañar:
La temperatura de servicio recomendada está entre 14 y 17 ºC, y se recomienda conservar en lugar fresco, seco y alejado de la luz directa para preservar su carácter.
Elegir un vino de Brancellao es acercarse a la Galicia más auténtica: la que combina tradición y biodiversidad, microclimas únicos y manos expertas que trabajan con respeto por la tierra. Su exclusividad no reside solo en su escasa producción, sino en su capacidad de ofrecer una experiencia sensorial profundamente ligada a su origen.
En La Tintorería Vinoteca te invitamos a descubrir esta uva singular a través de vinos honestos, refinados y con alma atlántica.
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